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Niños concursantes

Seguro que ya te has enterado: ya es navidad En el Corte Inglés, así que pronto lo será en el resto del planeta tierra. Al menos para mí, las navidades son unas fechas cada vez menos especiales. ¡Pero si ya hay turrón desde octubre! La navidad se reduce a una concentración de comidas familiares, comer uvas en pleno invierno y una programación televisiva muy muy rara.

Dejaré para otra ocasión las galas navideñas de fin de año, nochebuena, santos inocentes y Raffael. Tampoco me centraré en las películas que se repiten año sí y año también. Y el discurso del rey voy a hacer como que no existe, igual que todos los españoles (menos los que hacen los telediarios del 25 de diciembre). Lo que más caracteriza a la programación navideña es que vuelve a tener a los niños en cuenta.

Recuerdo que, cuando era pequeño, cuando no había clases, en la tele solo había series y programas para niños. ¡Qué maravilla! Puede que recuerdes 'Club disney' primero y 'Megatrix' después, los dos grandes programas para los más pequeños de nuestra historia más reciente. Estaban ahí cada fin de semana, cada navidad y cada verano para entretenernos a los niños. Como no quiero divagar, tampoco voy a hablarte de cómo ha evolucionado la programación infantil en los últimos tiempos. Es un tema apasionante, pero en esta ocasión solo pretendo que recuerdes que se hacían programas con niños, para niños.

Las navidades vuelven a estar aquí y estamos a punto de destapar un monstruo. El lunes se estrena 'Masterchef Junior', la versión con niños de 'Masterchef'.

No es nada extraño en la televisión explotar al máximo un formato de éxito. En el país en el que más ediciones de 'Gran Hermano' se han hecho sabemos muy bien que si algo funciona se hacen muchas ediciones y muchas versiones. Y, dentro de esta lógica, hacer la versión infantil de estos programas no es nada novedoso.

Ya en su día 'Lluvia de estrellas' se convirtió en 'Menudas estrellas', un programa del mismo corte, pero adaptado a unos niños a los que no se les exigía lo mismo que a los adultos. Pero la gracia estaba en la frescura de los niños, en ver lo monos que estaban disfrazados e imitando. Niños ajenos a la televisión y a las cámaras que vivían su minuto de gloria haciendo algo que cualquier niño hace en su casa de forma natural: imitar. Más que un concurso, era un juego.

Pero ahora nos encontramos con 'Masterchef Junior' en un momento de la historia de la televisión en la que los niños están más que habituados a las cámaras. Conocen el medio a la perfección y ya no hay esa inocencia ni esa frescura que sí existía hace poco más de una década. Pero contra esto ya hay poco que hacer. Es la evolución de nuestra sociedad. El monstruo se esconde en otro hecho: aquí los niños vienen a un concurso de cocina.

Pocos defenderán más que yo que, al contrario de lo que muchos creen, los niños no son tontos. Es más, los niños son más inteligentes que nosotros. Un niño, con las pautas adecuadas, puede cocinar sin ningún problema, así que no le pondré pegas al hecho de que cocinen. A mí lo que me asusta es que compitan cocinando. Y me asusta porque no lo entiendo.

No lo entiendo desde la óptica de los padres igual que no lo entiendo desde la perspectiva del programa. ¿Cuál es la necesidad de que tu hijo participe en un concurso de cocina? ¿Cuál es el objetivo de elegir al mejor cocinero de España menor de 12 años?

Porque a ver, si me dices que concursan adolescentes de dieciséis años y que el premio es conseguir unos buenos estudios de cocina para que se puedan dedicar a ello porque es su vocación... Pues por mí perfecto. Pero no. Aquí son niños de entre 8 y 12 años que cocinan porque sí, solo para ser el mejor, solo por competir. No digo yo que el programa no les quede tierno y bonito, pero sentido no tiene ninguno.


Dejando a un lado 'Masterchef junior', pronto veremos otro programa de niños concursantes que también es digno de comentar. Después de navidades aparecerá 'La voz kids' y oye, este puede que tenga su lógica, pero tampoco me convence. Quien más, quien menos, aquí todo el mundo ha cantado de niño y no se puede negar que algunos lo hacen muy bien. Así que, desde la óptica del programa, sí puede tener su sentido que creen la versión infantil de ese éxito (que ya no lo es tanto) llamado 'La voz'. Pero aunque tenga lógica, hay que analizar los límites. No todo el campo es orégano.

¿Es el talento justificación para que los niños compitan en televisión? Da igual que hablemos de 'Masterchef Junior' y 'La voz kids' o de 'Tú sí que vales'. Para mí, no es justificación y aquí me posiciono con Natalia Millán en su postura de juez de 'Tienes talento'. Los niños lo harán muy bien, pero su sitio no está compitiendo por ser los mejores, menos en un campo abstracto como el del "talento" para las artes o la cocina, mucho menos en televisión. Su sitio no es servir de monos de feria para que los adultos nos divirtamos.

Esto no quiere decir que los niños no puedan estar en televisión. Sí hay sitios para ellos. Sin hablar de los concursos dentro de 'Megatrix' o 'Club Disney', otros programas como el 'Peque Prix' o 'El gran circo de TVE' consistían en competiciones de niños en televisión, pero tenían un planteamiento diferente. Los niños competían para ganar, sí, pero no para ser el mejor y, sobre todo, eran programas de niños y para niños.

Los menores pueden y deben estar en televisión, pero me da miedo cómo se ha desvirtuado su uso en la televisión. Hemos convertido a los niños en un producto más y si no pisamos pronto el freno, cuando nos demos cuenta, puede que hayamos cruzado demasiadas líneas rojas. Lo peor es que, para entonces, será demasiado tarde. Pero no para nosotros, para ellos.

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