El marrón de La Voz
Te habrás enterado, supongo. La noticia saltó hace unas semanas como una miniserie en tres episodios. El primero: Telecinco compra American Idol. El segundo: Telecinco se deshace de La Voz. El tercero: Antena 3 compra La Voz.
El talent musical más exitoso de los últimos años (al menos en lo que a audiencias se refiere) cambia de cadena en un movimiento que hace años sería una noticia monumental pero que, hoy en día, es algo a lo que nos hemos acostumbrado. Los programas ya pueden tener tantas vidas y oportunidades como cadenas. E incluso repetir, como Operación Triunfo.
Pero volvamos a La Voz. ¿Por qué lo compra Antena 3? Tiene lógica cuando un formato tan testado y que todavía no está quemado queda libre en un momento en el que la competencia cuenta con potentes bazas de talent musicales. Eso seguro que lo tienes claro. Pero no deja de ser una jugada arriesgada. ¿Y si es precisamente este cambio de cadena el que definitivamente quema el formato? El programa lleva ya 5 temporadas de adultos y 4 de niños en una cadena que tampoco se caracteriza demasiado por cuidar mucho al público de sus programas. Vamos, que La Voz llega a Atresmedia manoseadilla. ¿Cómo van a reflotar esto? Aquí llega el marrón.
El gran reto de Antena 3 para La Voz es hacer que suene a fresco. Darle un nuevo aire al formato, manteniendo su esencia pero ofreciendo algo que no hayamos visto. Hacer que triunfe como si fuese un estreno, manteniendo a quienes lo veían y atrayendo a quienes lo dejaron o nunca lo vieron. Pero... ¿cómo? No sé tú, pero yo no tengo ni idea porque un formato como La Voz no deja mucho margen de maniobra.
La Voz es conocida como uno de los formatos más rígidos a la hora de una adaptación. Los creadores originales del programa permiten muy pocos cambios. Por eso el programa es tan parecido en todos los países. Por eso La Voz tiene lo que ningún otro talent (ni no talent) musical en España: música en directo. De mecánica a decorado. Hasta los más pequeños detalles de La Voz vienen marcados por el formato original y para hacer cambios ahí, Antena 3 y Boomerang tendrán que pelearse mucho con los holandeses.
Solo hay tres factores claves en los que Atresmedia sí tendrá (casi) plena libertad: concursantes, coaches y presentador. Pero... ¿serán suficiente novedad?
Los concursantes en La Voz, al final, son lo de menos. Esto no es OT. Esto va de que cuatro famosos se peleen por conseguir que su pupilo gane. Así que, con que canten bien, será suficiente. Sin duda ayudará que encuentren una voz tremendamente especial y algún look terriblemente sorprendente pero, después de tantas ediciones y tanta sobresaturación de concursos de cantantes, ¿es esto posible?
El peso recae entonces en los coaches. Necesitan cantantes con tirón y personalidad y que sean caras nuevas pero, a riesgo de repetirme, ¿es eso posible? La sobresaturación de concursos no solo afecta a los concursantes, también afecta a los posibles jurado. Hay ya pocos cantantes destacables que no hayan sido jurado de algún programa. Ya solo por la versión de adultos de La Voz han pasado diez. Encontrar a cuatro cantantes frescos y novedosos no será tarea fácil. Y esto lo puedes ver en el anuncio de los coaches de la versión infantil, que jugará sobre seguro quedándose con Bisbal, Rosario y Melendi. La clave podría estar en el extranjero. Personalidades como Paulina Rubio, que ya se rumorea con fuerza, podrían dotar de dinámicas novedosas al programa. Ahora bien, ¿es esto reclamo suficiente?
Pero los coaches no son solo personalidad. Si algo nos han demostrado OT o Tu cara me suena es que en el prime time televisivo tiene cabida todo tipo de música. Es más, incluso se agradecen. La Voz podría beneficiarse de ampliar más el espectro musical fichando coaches que no estén cortados por el mismo patrón y no apelen siempre a un mismo tipo de música.
Y nos queda el presentador. La sombra de Jesús Vázquez es alargada. Lo que hace bien, lo hace muy bien y en La Voz tenía una perfecta sincronía con el programa. Algo que Antena 3 necesita repetir. Pero Atresmedia viene arrastrando un fuerte problema de originalidad a la hora de encontrar presentadores. La norma parece dictar que los grandes formatos recaigan en Arturo Valls o Manel Fuentes, en función de si el programa es más o menos humorístico. Así que La Voz parece que le tocaría a Manel Fuentes. Porque hasta ahora nunca han confiado un gran prime time a ninguna de sus segundonas estrella: la polivalente Anna Simón y la solvente Cristina Pedroche. Tal vez sea con La Voz cuando les permitan pasar (por fin) a la primera división de presentadores. En cualquier caso, creo que cualquiera de estos cuatro nombres carece ya de la fuerza de atracción deseable para relanzar el programa. Aunque, eso sí, los cuatro son indudablemente marca de la casa, prueba irrefutable de que La Voz está ahora en Antena 3. Quizás esa sea su función, aunque esto hace que todo el peso recaiga en la elección de los coaches.
Esto es lo que cadena y productora pueden hacer dentro del programa pero, con el salto a Atresmedia, La Voz descubre un nuevo horizonte: youtube. Antena 3 hace ya años que supo ver youtube como un aliado, a pesar de que sus contenidos (salvo El Hormiguero) nunca han sido los más propensos a esta plataforma. Ahora, con La Voz, esto cambia. El formato tiene potencial de viralidad y ahí es donde Atresmedia puede y debe marcar la diferencia. Alimentando la conversación social y haciendo llegar las voces de esta edición más lejos que nunca, esta edición de La Voz sí puede llegar a lugares a los que desde Telecinco nunca pudo llegar.
Antena 3 no cuenta con demasiadas posibilidades para hacer suya La Voz y cada pequeña decisión que tome será clave en el éxito o fracaso de esta nueva edición. Y el marrón se completa si tenemos en cuenta el proceso de
producción de La Voz, que graba a la vez la versión de adultos y la de
niños (y presumiblemente la de seniros). Si la primera pincha, Antena 3
se tendrá que comer las otras dos ya grabadas.
A las 9 ediciones ya emitidas ahora habrá que sumar la edición estándar, la de niños y también la de seniors. Antes de que nos demos cuenta, habrá habido 12 ediciones y si Antena 3 no quiere que la muerte del éxito se asocie a su cadena, ya pueden ponerse a hacer un buen lavado de cara al programa. Renovar o morir.



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