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En casa de emprendedor, cuchillo de palo

Lo he ido siguiendo con retraso, sí, pero lo he visto. Cuando se anunció 'Código emprende' no sabía muy bien qué podría esperar del programa. Sin embargo, que llegase de la mano de Juan Ramón Lucas se me mostraba como una garantía de calidad. Así que me atreví a verlo y me sorprendió. Desde un principio he querido hablarte aquí del programa y, aunque se ha mantenido muy fiel a sí mismo y a sus planteamientos, decidí esperar a que acabasen sus siete episodios para comentarlo.

El programa plantea apoyar el emprendimiento a través de un concurso en el que tres hombres y tres mujeres plantean seis proyectos de negocio que han puesto en marcha y que están esperando para despegar. Los participantes deben mejorar los aspectos de su empresa que los expertos les indiquen y, sobre todo, aprender y encarnar lo que el programa considera el espíritu emprendedor. Al final del camino esperan 100.000€ que, en nombre del BBVA, un jurado entrega a quien consideren que más lo merece.

Coincidirás conmigo en que la propuesta, cuando menos, es muy noble. Ahora bien, el programa tiene sus luces y sus sombras.

La principal sombra, que supongo fue una gran luz para los responsables de la cadena, es que encaja a la perfección en la línea ideológica que se ha impuesto en TVE, el "a emprender, que cada uno ha de sacarse las castañas del fuego", el "a emprender, que es la única forma de generar empleo". Y en este sentido, el programa me duele porque se emplea como un peón más de la batalla ideológica que se libra en nuestro país.

Pero que 'Código emprende' sea empleado como arma en esta guerra, no le quita méritos al programa. Emprender es una opción más en nuestra sociedad y dentro de estos parámetros el programa es muy válido aunque... ¿era realmente necesario que nos enseñasen todo lo que hemos visto?

Ciertamente, la televisión es espectáculo, pero 'Código emprende' entiendo que intenta moverse en otra línea. Por eso me chocaba ver cómo en momentos parecía que nos acercábamos peligrosamente a otros formatos como 'Supervivientes' o, incluso, 'Supernany'. Sí, como lo oyes.


La televisión necesita espectáculo y un emprendedor debe saber superar la adversidad y saber trabajar en equipo. En este sentido, me parece estupendo que los hayan puesto, por ejemplo, a atender un restaurante. Ver otros modelos de negocio, tener que adaptarse a trabajar con gente nueva y enfrentarse a nuevas situaciones. Ahora bien, que pongan a los concursantes a "sobrevivir" una noche abandonados en el monte o que les obliguen a apagar un fuego creo que se acerca peligrosamente a esa línea del entretenimiento gratuíto que muy flaco favor le hace a un formato que se nos presenta muy digno.

Peor me lo ponen cuando nos acercamos a 'Supernany', aunque uso este referente por decir algo, en relación al caso concreto de una de las participantes que por culpa de su empresa estaba dejando "abandonado" a su hijo y el programa incidía semana tras semana en sus carencias como madre y en cómo debía mejorar en el aspecto personal. Las incursiones en la vida personal de los participantes fueron constantes y fueron mucho más allá de simplemente poner en contexto sus vidas y humanizarlos. Vale que en un emprendedor influye su vida personal, pero del mismo modo que él debe separar lo personal de lo profesional, también debería hacerlo el programa.  Y es que, por mucha iniciativa que demuestre, a mí como espectador no me aporta nada ver cómo uno de los concursantes presenta su novia a sus padres.

Afortunadamente, 'Código emprende' ha tenido también importantes luces. Ya de entrada, el planteamiento es muy digno: un concurso reality sobre la vida empresarial, sobre el esforzarse para sacar adelante un proyecto, no solo premiando valores positivos sino ofreciendo claves al espectador para que él también las pueda aplicar.

Lo mejor de todo esto ha sido el envoltorio de un programa con una estética muy clara y delimitada, que recuerda al estilo de 'El aprendiz' que en su día emitió (desgraciadamente) sin éxito La Sexta. Visualmente el programa es atractivo y la guinda del pastel la pone Juan Ramón Lucas, un presentador no solo perfectamente medido, en la línea del programa, sino visiblemente entregado e ilusionado con el proyecto, disfrutando cada paso de las seis semanas que ha durado el concurso y logrando transmitir al espectador esa ilusión tan difícil de conseguir.


Cuestiones ideológicas a parte, con 'Código emprende' La 1 ha conseguido un formato muy sólido y, sobre todo, muy digno, en el que ha conseguido un hito que hasta ahora se le resistía: que el patrocinio cultural esté bien justificado. La presencia de BBVA en el programa no solo está perfectamente justificada, sino que le va como anillo al dedo. La empresa encaja en el programa y el programa encaja en la línea de la empresa. Esto no solo hace que el nombre de BBVA no chirríe en cada emisión sino que demuestra gran inteligencia por parte de los responsables. Este es el camino de la televisión pública "sin publicidad" que se financia a través de patrocinios. Este es el futuro.

Lo más curioso de todo esto que te cuento es que, a pesar de tener sus cosas buenas y sus cosas malas, lo que puede que te haya ocurrido es que no hayas escuchado hablar en absoluto de este programa y es que ha pasado sin pena ni gloria por la parrilla de La 1. Se estrenó con 700.000 espectadores y desde entonces no hizo más que perder share hasta llegar a reducirse esta cifra a menos de la mitad. Sin embargo, la culpa no ha sido enteramente del programa.

La apuesta de TVE por 'Código emprende', pese a situarlo en La 1, ha sido, cuando menos, tímida, relegándola al segundo prime time de los miércoles tras un 'Comando actualidad' que ha conocido tiempos mejores. A esto hay que sumar una publicidad escasísima y una presencia en redes que deja muchísimo que desear.

Los seis participantes del programa aseguran haber aprendido mucho en 'Código emprende'. Es una pena que los responsables del programa y de la cadena no hayan sabido aplicarse el cuento y exigirse a sí mismos lo que le han pedido a los concursantes. Así, tal vez otro gallo hubiese cantado.

1 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo. El ente no ha sabido sacar partido de este reality como lo hacen las privadas, invitando a los concursantes a otros programas de la cadena, dándole más promos, etc. Yo lo he visto en los zappings y por casualidad.
    Da la impresión de que la dirección de RTVE es eminentemente inepta, que quieren que pensemos que solo las empresas privadas saben gestionar correctamente.

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