Con la tecnología de Blogger.

El acento en las series

Febrero se presenta como un mes lleno de novedades televisivas. Ahora los platos fuertes ya no van todos en octubre y, así, a golpe de principios de febrero, esta semana Telecinco ha estrenado 'El Príncipe'.

Hace un mes  te comentaba yo que no veía a Telecinco muy convencida con su serie y lo cierto es que esto contrasta con el despliegue de medios que ha hecho Mediaset para lanzar su nueva ficción. Si antes no los veía muy convencidos, de hace dos semanas para acá, sacaron su artillería pesada. Y les ha funcionado.

'El Príncipe' tiene sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas. En general, me ha sorprendido para bien, pero esto tampoco es decir mucho cuando mis expectativas con las ficciones de Telecinco son más bien bajas. Creo que han acertado en el concepto y han sabido dirigirse al público de la cadena, robándole espectadores a una Antena 3 que ha jugado a conservadora y está saliendo perdiendo.

Solo con sus datos en Telecinco se le puede considerar un éxito de audiencia, pero si analizamos la estrategia multicanal de Mediaset, que emitió la serie en directo en la mayoría de sus canales de TDT (y en la web) el dato es mucho más positivo todavía. Esto es, desde luego, digno de análisis, pero no es de lo que he venido hoy a hablarte.

Se pueden analizar muchas cosas de esta serie, pero me voy a quedar con la que más me ha llamado la atención. Pongo por delante que, muy a mi pesar, jamás he estado en Ceuta. Es más, nunca he conocido a un ceutí. Y sin embargo, no sé por qué, la Ceuta de 'El Príncipe' me resulta artificial.

Se habla mucho de que la ficción española peca de multitarget y, no sé por qué, nos olvidamos de que las series de nuestro país de lo que más pecan es de deslocalización. Como si que una serie pudiese ocurrir en cualquier ciudad fuese un aliciente... Cuando en realidad todos presuponemos que ocurren en Madrid, como siempre. Y es que parece que hay quien piensa que un gallego como yo no puede identificarse con un personaje que viva en Cáceres.

Sin embargo, aparecen series como 'Gran Reserva', que se sitúa en la imaginaria localidad de Lasiesta, pero localizada en La Rioja, y triunfa. Y aunque Don Vicente Cortázar sea riojano, un gallego como yo puedo identificarme con él, quererlo y odiarlo. Saber dónde ocurren las historias no es un menos, es un más.

Por suerte, 'El Príncipe' no peca de esto. No solo nos dicen dónde ocurre la acción, sino que nos trasladan a una ciudad completamente desconocida para la mayoría de la audiencia. Ceuta es uno de los mayores atractivos de la serie. Y sin embargo, no me la creo. Como no he estado allí, los escenarios me los como con patatas. Qué remedio. Pero tampoco me importa. No me cantan. A mí, lo que me llama la atención es que en esta serie hablen todos con un acento neutro tan característico de ninguna parte. Qué manía chico, qué manía.


Es cierto que los acentos a veces nos complican la vida. Sé que a los andaluces les suele molestar, pero a veces no logro entenderlos. Es así. Pero tampoco es necesario que nos vayamos a un nivel de subtítulos en 'Callejeros'. Es cuestión de darle un aire, de que no suene artificioso, como si de un rodaje se tratase.

'El príncipe' apuesta por lo "exótico", tanto en sus tramas como en sus personajes o decorados y me choca que la apuesta no se extienda al sonido, algo que engrandecería la serie, dotándola de mucha más personalidad.

Es un detalle pequeñito, pero no por ello despreciable. Lo vemos a diario en series internacionales pero ya lo hemos vivido en nuestro país con personajes como la Juani de 'Médico de familia'. Sin su acento, la serie no sería lo mismo. Y un caso todavía más extremo fue el de la gallega 'Mareas vivas', interpretada completamente en una marcada variante dialectal muy específica de una pequeña área de la provincia de A Coruña. Podrían haber hablado en un gallego más común al resto de habitantes de la comunidad, pero la serie habría perdido parte de su esencia y estoy convencido de que su éxito no habría sido tan grande.

Por poner otro ejemplo, en el más reciente éxito de la televisión en España encontramos una gran variedad de acentos. Y es que 'El tiempo entre costuras' sí supo manejar este elemento y no sólo en el extranjero los personajes hablaban un castellano "marcado" sino que incluso los españoles tenían su propio acento. Eso sí, aquí hay que abrir otra reflexión. Si vamos a pedir a los actores que hagan acentos, preocupémonos de que los hagan bien. Si no, mejor que no los hagan.

Me alegra que Telecinco haya encontrado el camino con alguna de sus ficciones. Se ha arriesgado y la jugada les ha salido bien. La pena es que, puestos a arreisgarse, la apuesta no haya sido completa.

0 comentarios:

Publicar un comentario