La crisis del cine en televisión
El cine está en crisis. Quizás esta afirmación te sorprenda por el supuesto buen año que está viviendo el cine español gracias a '8 apellidos vascos', 'El niño', 'La isla mínima' o 'Torrente 5' (y las que quedan). Pero esto no es más que un pequeño oasis en medio del desierto.
Si quisiese hablarte solo de cine, te contaría que, a pesar de las buenas cifras de estas películas, hasta al cine español le va mal. Hay tantos intermediarios que se llevan su trozo del pastel (gobierno incluido) que es muy poco lo que llega finalmente a los productores que se han gastado el dinero en hacerla. Pero este blog va de televisión, así que voy a contarte que el cine en televisión también está en crisis.
Hablar de crisis de un producto en televisión normalmente va ligado a las audiencias. Este no es el caso o, al menos, no enteramente. El cine sigue dando buenas audiencias. Pero... ¿a qué precio? Ahí está el quid de la cuestión.
¿Cuánto cuesta a una cadena comprar una película? Depende de muchos factores. Primero, creo que más que comprar, debo hablarte de alquilar. Cuando un grupo de televisión "compra" una película, lo que hace es alquilarla por, generalmente, cuatro años y hasta cuatro pases. Es decir, ese grupo puede emitir la película hasta cuatro veces a lo largo de cuatro años. Una vez cumplido este contrato, los derechos regresan al productor, que puede volver a alquilarlos.
Entonces, ¿cuánto cuesta a una cadena alquilar una película? Pues sigue dependiendo de muchos factores, pero puedo adelantarte que cuesta más de lo que debería. El precio se negocia en función de la película, de la cadena en que se va a emitir y de lo pronto que se haya hecho el acuerdo.
Por un lado, cuanto más reciente sea una película y más taquilla haya hecho, más cara resultará. Por otro lado, esto se negocia en función de dónde se vaya a emitir, ya que no suele ser lo mismo un pase en Cuatro que un pase en Telecinco. Y, a mayores, pueden negociarse cláusulas como que la repetición de la película en un canal menor en los días siguientes a su emisión en el canal principal no cuente como un nuevo pase. Así, una película emitida un miércoles en La Sexta y repetida el viernes en Neox contaría como una única emisión.
Aquí, como en todo negocio, el riesgo también tiene premio. Las cadenas pueden sacar un buen precio a una película si se embarcan en ella antes de que sea un exitazo, aunque siempre existe el riesgo de que la película en la que han invertido al final no funcione y la jugada salga todavía más cara. Y es que, sea como sea, cuando se trata con las majors, ellos llevan las de ganar. El ejemplo más claro de esto lo vemos en su forma de vender.
Habrás notado que todos los parámetros que hasta ahora he mencionado tienen plena lógica para determinar el precio del alquiler de una película. Por tanto, ahora viene la parte que encarece: las majors tienden a vender sus películas en "packs", de forma que rodean un exitazo de otras películas más flojas o incluso "inemitibles". Si quieres la estrella, tienes que pagar por todas, aunque solo vayas a emitir la estrella. Así es cómo se disparan los precios y aquí entra el problema de rentabilizarlos.
Volvamos al tema de que el cine está en crisis.
Si te paras a pensar en los actores, las grandes estrellas del cine son las mismas que hace unos años. Pocas son las incorporaciones que se han producido y, viejas o nuevas, ninguna brilla con tanta fuerza como lo hacían antes. Los actores ya no venden.
Un análisis más pormenorizado de las carteleras nos refleja también otro dato interesante: cada vez las majors producen menos. Así nos encontramos con compañías que en España venían acostumbradas a distribuir entre 25 y 30 títulos anuales, ahora a duras penas llegan a los 15. Se produce "poco" y lo que se produce ya no se hace para nosotros. En Europa hay una clara tendencia del público a dar la espalda a las superproducciones de superhéroes, pero en Estados Unidos siguen produciéndolas. ¿Por qué? Pues porque este es el cine que triunfa en China y China ya es un mercado mucho más atractivo para Europa.
Con menos producciones y menos reclamos, también menos películas dan el pelotazo. Esto es malo para el cine, pero también es malo para la televisión. Y es que el cine en televisión, al tratarse de una emisión única que no fideliza a la audiencia, vive de ser un evento. Las películas son menos atractivas para el publico y, por consiguiente, aspiran a lograr una menor audiencia mientras las reglas del mercado establecido por las majors siguen manteniendo un sistema de precios injustos.
El cine americano cada vez es menos rentable y el número de títulos "emitibles" ha caído drásticamente. El cine en televisión está en crisis. ¿O no?
El descenso de títulos estadounidenses ha desencadenado que el cine europeo empiece a encontrar huequecitos en las salas de cine españolas. Pero en televisión todavía no. Por ello, toda nuestra esperanza está en el cine español.
Los pelotazos cinematográficos de este año han sido españoles y por ello los eventos de cine en televisión de las próximas temporadas girarán en torno a las ya mencionadas 'La isla mínima', 'El niño', '8 apellidos vascos' y 'Terrente 5'. Pero esto no es nuevo. Sin ir más lejos, el próximo evento de cine en televisión será 'Lo imposible'. El cine español es el presente y el futuro. La duda está en si nuestro cine va a ser capaz de seguir produciendo grandes éxitos.
Yo soy optimista y creo que, si bien el nivel de este año será difícil de superar (con todo lo bailado ya, aún quedan por estrenarse 'Rec 4' o 'Mortadelo y Filemón'), el cine en España tiene en la manga unos cuantos proyectos llamados a, si no alcanzarlo, al menos a aspirar al éxito. 'Regresión', la próxima de Amenábar; 'Atrapa la bandera', de los creadores de 'Tadeo Jones'; '100 años de perdón', la próxima de Calparsoro; 'A monster calls', la próxima de Bayona; o la esperadísima ya '9 apellidos katalanes', segunda parte de '8 apellidos vascos'. Más lo que se traiga entre manos Almodóvar. Hay talento, empieza a haber buena imagen y, aunque no hay industria, empieza a haber buenas maneras.
El cine en televisión está en crisis... de momento.
Si quisiese hablarte solo de cine, te contaría que, a pesar de las buenas cifras de estas películas, hasta al cine español le va mal. Hay tantos intermediarios que se llevan su trozo del pastel (gobierno incluido) que es muy poco lo que llega finalmente a los productores que se han gastado el dinero en hacerla. Pero este blog va de televisión, así que voy a contarte que el cine en televisión también está en crisis.
Hablar de crisis de un producto en televisión normalmente va ligado a las audiencias. Este no es el caso o, al menos, no enteramente. El cine sigue dando buenas audiencias. Pero... ¿a qué precio? Ahí está el quid de la cuestión.
¿Cuánto cuesta a una cadena comprar una película? Depende de muchos factores. Primero, creo que más que comprar, debo hablarte de alquilar. Cuando un grupo de televisión "compra" una película, lo que hace es alquilarla por, generalmente, cuatro años y hasta cuatro pases. Es decir, ese grupo puede emitir la película hasta cuatro veces a lo largo de cuatro años. Una vez cumplido este contrato, los derechos regresan al productor, que puede volver a alquilarlos.
Entonces, ¿cuánto cuesta a una cadena alquilar una película? Pues sigue dependiendo de muchos factores, pero puedo adelantarte que cuesta más de lo que debería. El precio se negocia en función de la película, de la cadena en que se va a emitir y de lo pronto que se haya hecho el acuerdo.
Por un lado, cuanto más reciente sea una película y más taquilla haya hecho, más cara resultará. Por otro lado, esto se negocia en función de dónde se vaya a emitir, ya que no suele ser lo mismo un pase en Cuatro que un pase en Telecinco. Y, a mayores, pueden negociarse cláusulas como que la repetición de la película en un canal menor en los días siguientes a su emisión en el canal principal no cuente como un nuevo pase. Así, una película emitida un miércoles en La Sexta y repetida el viernes en Neox contaría como una única emisión.
Aquí, como en todo negocio, el riesgo también tiene premio. Las cadenas pueden sacar un buen precio a una película si se embarcan en ella antes de que sea un exitazo, aunque siempre existe el riesgo de que la película en la que han invertido al final no funcione y la jugada salga todavía más cara. Y es que, sea como sea, cuando se trata con las majors, ellos llevan las de ganar. El ejemplo más claro de esto lo vemos en su forma de vender.
Habrás notado que todos los parámetros que hasta ahora he mencionado tienen plena lógica para determinar el precio del alquiler de una película. Por tanto, ahora viene la parte que encarece: las majors tienden a vender sus películas en "packs", de forma que rodean un exitazo de otras películas más flojas o incluso "inemitibles". Si quieres la estrella, tienes que pagar por todas, aunque solo vayas a emitir la estrella. Así es cómo se disparan los precios y aquí entra el problema de rentabilizarlos.
Volvamos al tema de que el cine está en crisis.
Si te paras a pensar en los actores, las grandes estrellas del cine son las mismas que hace unos años. Pocas son las incorporaciones que se han producido y, viejas o nuevas, ninguna brilla con tanta fuerza como lo hacían antes. Los actores ya no venden.
Un análisis más pormenorizado de las carteleras nos refleja también otro dato interesante: cada vez las majors producen menos. Así nos encontramos con compañías que en España venían acostumbradas a distribuir entre 25 y 30 títulos anuales, ahora a duras penas llegan a los 15. Se produce "poco" y lo que se produce ya no se hace para nosotros. En Europa hay una clara tendencia del público a dar la espalda a las superproducciones de superhéroes, pero en Estados Unidos siguen produciéndolas. ¿Por qué? Pues porque este es el cine que triunfa en China y China ya es un mercado mucho más atractivo para Europa.
Con menos producciones y menos reclamos, también menos películas dan el pelotazo. Esto es malo para el cine, pero también es malo para la televisión. Y es que el cine en televisión, al tratarse de una emisión única que no fideliza a la audiencia, vive de ser un evento. Las películas son menos atractivas para el publico y, por consiguiente, aspiran a lograr una menor audiencia mientras las reglas del mercado establecido por las majors siguen manteniendo un sistema de precios injustos.
El cine americano cada vez es menos rentable y el número de títulos "emitibles" ha caído drásticamente. El cine en televisión está en crisis. ¿O no?
El descenso de títulos estadounidenses ha desencadenado que el cine europeo empiece a encontrar huequecitos en las salas de cine españolas. Pero en televisión todavía no. Por ello, toda nuestra esperanza está en el cine español.
Los pelotazos cinematográficos de este año han sido españoles y por ello los eventos de cine en televisión de las próximas temporadas girarán en torno a las ya mencionadas 'La isla mínima', 'El niño', '8 apellidos vascos' y 'Terrente 5'. Pero esto no es nuevo. Sin ir más lejos, el próximo evento de cine en televisión será 'Lo imposible'. El cine español es el presente y el futuro. La duda está en si nuestro cine va a ser capaz de seguir produciendo grandes éxitos.
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| Atrapa la bandera |
El cine en televisión está en crisis... de momento.



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