De dónde vienen las series (americanas)
Qué fácil es ver series, ¿no? O, mejor dicho, qué fácil es acceder a ellas. Solo con pulsar un botón en el mando a distancia tendrás ante tus ojos las aventuras de tu protagonista neoyorquino favorito, por poner un ejemplo. Lo malo, que tienes que estar frente al televisor a la hora justa y precisa. Por eso cada vez es más común que veamos series en internet de forma legal (en las webs de las cadenas, Yomvi, Nubeox...) o, sobre todo, a/ilegal. Todo al alcance de un click.
Lo que rara vez nos paramos a pensar es en el viaje que tienen que hacer las series para que nosotros las tengamos a un click de distancia, ya sea en el ordenador en la televisión. Y es que, salvo para los visionados "piratas", el proceso es largo, duro y costoso.
Como hasta ahora el gran rey de las series era Estados Unidos, hoy voy a hablarte de cómo una serie americana llega a nosotros.
Todo empieza en verano/otoño. En estas fechas creadores y productores presentan a las cadenas estadounidenses entre 500 y 600 proyectos. Aquí, deben convencer con su labia, ya que solo unos 200 de ellos se convertirán en un piloto que comenzará a producirse en diciembre.
Con los pilotos en mano, se produce una nueva criba. En abril, se seleccionan los 25 o 30 pilotos que formarán parte de las nuevas parrillas en la siguiente temporada. Y aquí empieza la chicha
Probablemente conozcas los LA screenings, la semana en la que los mercados internacionales se sientan a ver todas las nuevas propuestas. Pero antes (y más importante) están los New York upfronts, en la primera semana de mayo. Aquí las cadenas presentan su parrilla a las marcas y anunciantes y es en este punto donde se cierra ya el 80% de la publicidad.
En la segunda semana de mayo es cuando se realizan los LA screenings que ya te he mencionado. Aquí las cadenas americanas intentan colocar sus productos a los compradores extranjeros para así acabar de financiar el coste de sus series. Y aquí es donde entra en juego la cadena española que nos va a poner el producto al alcance de un click.
En función de los pilotos que ven, las cadenas entran en negociaciones para adquirir las ficciones que más les encajan y al mejor precio posible. ¿Sencillo? Pues no. Antes hay otro obstáculo que sortear: los acuerdos firmados entre las cadenas españolas y las majors americanas, que otorgan a las primeras el privilegio de comprar antes que nadie a cambio de un mínimo de compras en un negocio en el que, como siempre, salen ganando las majors... Pero esa es harina de otro costal y mejor te lo cuento otro día.
El caso es que las cadenas españolas intentan comprar las mejores series de entre todo lo que les queda disponible tras los acuerdos previos y entonces llega la negociación de precios, sí, pero también de un sin fin de variables: cuándo se puede emitir, cuántas veces, por dónde, en dónde, para dónde tengo los derechos, con quién los comparto... Toda una locura de compromisos para que finalmente llegue a nosotros la serie... o no.
El proceso aún no ha terminado. La cadena española tiene los derechos de la serie, sí, pero falta que la emita y la ponga a nuestra disposición y esto no siempre es fácil. Aquí entra en juego el difícil arte de programar, elegir dónde me encaja esta serie y, sobre todo, decidir si me encaja. Y es que a veces los departamentos de adquisición de derechos no están en perfecta sincronía con los de programación y se compran productos que en realidad no encajan con la línea que está tomando el canal.
No debes olvidar que, al final, las cadenas de televisión son empresas que necesitan beneficios. Por eso hay series que se quedan guardadas en el cajón, porque emitirlas supone asumir unas pérdidas que no encajan con unos balances de cuentas anuales positivos.
Y es que, como le escuché decir hace poco a Paolo Vasile, el que compra el derecho de emisión de una serie también compra el derecho de no emitirla. Así, para que una serie llegue a nosotros, tienen que ganar su buen dinero las productoras, las majors y los canales. Ya ves, algo no muy sencillo.
Lo que rara vez nos paramos a pensar es en el viaje que tienen que hacer las series para que nosotros las tengamos a un click de distancia, ya sea en el ordenador en la televisión. Y es que, salvo para los visionados "piratas", el proceso es largo, duro y costoso.
Como hasta ahora el gran rey de las series era Estados Unidos, hoy voy a hablarte de cómo una serie americana llega a nosotros.
Con los pilotos en mano, se produce una nueva criba. En abril, se seleccionan los 25 o 30 pilotos que formarán parte de las nuevas parrillas en la siguiente temporada. Y aquí empieza la chicha
Probablemente conozcas los LA screenings, la semana en la que los mercados internacionales se sientan a ver todas las nuevas propuestas. Pero antes (y más importante) están los New York upfronts, en la primera semana de mayo. Aquí las cadenas presentan su parrilla a las marcas y anunciantes y es en este punto donde se cierra ya el 80% de la publicidad.
En la segunda semana de mayo es cuando se realizan los LA screenings que ya te he mencionado. Aquí las cadenas americanas intentan colocar sus productos a los compradores extranjeros para así acabar de financiar el coste de sus series. Y aquí es donde entra en juego la cadena española que nos va a poner el producto al alcance de un click.
En función de los pilotos que ven, las cadenas entran en negociaciones para adquirir las ficciones que más les encajan y al mejor precio posible. ¿Sencillo? Pues no. Antes hay otro obstáculo que sortear: los acuerdos firmados entre las cadenas españolas y las majors americanas, que otorgan a las primeras el privilegio de comprar antes que nadie a cambio de un mínimo de compras en un negocio en el que, como siempre, salen ganando las majors... Pero esa es harina de otro costal y mejor te lo cuento otro día.
El caso es que las cadenas españolas intentan comprar las mejores series de entre todo lo que les queda disponible tras los acuerdos previos y entonces llega la negociación de precios, sí, pero también de un sin fin de variables: cuándo se puede emitir, cuántas veces, por dónde, en dónde, para dónde tengo los derechos, con quién los comparto... Toda una locura de compromisos para que finalmente llegue a nosotros la serie... o no.
El proceso aún no ha terminado. La cadena española tiene los derechos de la serie, sí, pero falta que la emita y la ponga a nuestra disposición y esto no siempre es fácil. Aquí entra en juego el difícil arte de programar, elegir dónde me encaja esta serie y, sobre todo, decidir si me encaja. Y es que a veces los departamentos de adquisición de derechos no están en perfecta sincronía con los de programación y se compran productos que en realidad no encajan con la línea que está tomando el canal.
No debes olvidar que, al final, las cadenas de televisión son empresas que necesitan beneficios. Por eso hay series que se quedan guardadas en el cajón, porque emitirlas supone asumir unas pérdidas que no encajan con unos balances de cuentas anuales positivos.
Y es que, como le escuché decir hace poco a Paolo Vasile, el que compra el derecho de emisión de una serie también compra el derecho de no emitirla. Así, para que una serie llegue a nosotros, tienen que ganar su buen dinero las productoras, las majors y los canales. Ya ves, algo no muy sencillo.


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