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Me he dado de baja en Netflix

Supongo que te habrás enterado. El pasado 18 de octubre Netflix aterrizó en España en lo que muchos imaginaban sería toda una revolución. Yo no sé si fue una revolución. Creo que no. Lo que sí sé es que muchos nos lanzamos cual buitres a ver qué había ahí dentro de esa caja llamada Netflix. Algunos, amparados por la suerte de gozar de los 6 meses gratuitos que regalaron a los periodistas y bloggers más top. Otros como yo simplemente animados por la curiosidad y la tranquilidad de ese primer mes gratuito que ofrecen a los nuevos usuarios.

Muchos tiraron de fuegos artificiales con la llegada de la plataforma. Yo fui más bien del grupo de los aguafiestas, encontrándole muchos problemas y defectos a un sistema que, un mes después, no ha logrado convencerme. Sí, me he dado de baja de Netflix y hoy quiero contarte por qué.

No abandono Netflix por falta de uso. Durante este mes le he dedicado muchas horas. Me he obligado a hacerlo para ver si el sistema me convencía... y no, no me convenció.

De entrada el catálogo. Dicen los grandes defensores de Netflix que el catálogo lo irán mejorando con el tiempo. Bueno, pues partamos de la base de que yo soy un usuario actual de Netflix. No soy la señora de la lejía que viene del futuro, así que lo que me interesa es que en este preciso instante Netflix tenga una variedad de contenidos que a mí me apetezca ver. ¿La tiene? No. Sí ha mejorado algo el catálogo durante este mes, pero no lo suficiente. Hay poco contenido interesante y el contenido interesante que hay... ¡ya lo he visto!


En series, he aprovechado para arrancar la cuarta temporada de 'Pretty Little Liars' y he visto también un documental sobre 'Sense 8'. Es cierto que sí han traído series que no se habían emitido en España, como 'Orphan Black' o algunas originales de Netflix pero, seamos realistas, estas también las hemos visto. ¡Esto es España! Netflix tiene el problema de que no va pegado a la emisión. No es ni bueno ni malo, simplemente no se ajusta a las costumbres que tenemos los seriéfilos de ver todo cuanto antes, mejor.

Así que el grueso de mi consumo en Netflix lo he dedicado al cine. En este mes he visto las 11 películas que más me han llamado la atención del catálogo. Algunas son musts que tenía pendientes, películas a las que tenía muchas ganas. Pero solo algunas. Al final he tenido que optar por el descarte y atreverme con absolutas desconocidas. Alguna muy buena. Otras, verdaderos truños. No solo he tenido que elegir entre pocas películas que no había visto ya, sino que he tenido que elegir entre películas malas.

Pero la guinda del pastel la encontré en el esperado y laureado sistema de recomendación de Netflix que conmigo no pudo equivocarse más. Y antes de que dudes de mí te diré que le puse ganas. Muchas. Puntué absolutamente todo lo que ya había visto del catálogo esperando que la plataforma me descubriese algo que me estaba perdiendo. Pues bien, no acertó ni una sola vez. Me recomendaba series que ya había visto y no me gustaban (como Daredevil), insistía en que volviese a ver 'Sense 8' o me recomendaba series de comedia que no me apetecían lo más mínimo. Y aunque yo no hacía más que ver películas, Netflix no llegó a recomendarme ni la primera. Vamos, que o a mí el algoritmo me tiene manía o algo falla en este asunto.

Menos mal que nos queda la navegación. Ahí Netflix no está de todo mal. Es intuitiva y sencillita. Pero tampoco me ha convencido. Está pensada para que Netflix tenga el control, para que él te diga qué debes ver, qué tienes a medias y qué has visto. En ningún momento te cede el control para que te deje marcar qué has visto ya (aunque no fuese en Netflix) ni qué te gustaría ver cuando, por ejemplo, haya más capítulos disponibles (problemas que ya le critiqué en su día a otras plataformas como Yomvi).

Pero la cosa se complica cuando decides tú buscar el contenido que deseas ver. Con un sistema de recomendación que falla estrepitosamente y con un catálogo tan limitado que hace que buscar por título sea un absurdo, lo que el cuerpo nos pide (y el sistema nos obliga) es sumergirse en las profundidades de la página para ver qué nos podemos encontrar ahí. El sistema es intuitivo, sí, pero también tedioso. Tiene filtros interesantes, pero se echan en falta algunos útiles (como poder ocultar lo ya visto). Buscar qué ver se convierte en un trabajo y esto no me invita a quedarme.


Con este panorama, comprenderás que me de de baja de Netflix. Pero no me doy por vencido con el mundo de la suscripción y el VOD. No. De hecho, me paso a la competencia. A mí lo que me gustaría tener es un Movistar series pero, por algún extraño motivo, este solo está disponible para sus suscriptores. Por ello, me conformaré con un Yomvi básico e intentaré exprimirlo al máximo durante los tres meses de suscripción que me han regalado (no Yomvi, sino mi banco, cosas de la vida).

Y en tres meses tendré que tomar una nueva decisión ¿seguiré en Yomvi? Tal vez entonces vuelva a Netflix. Quién sabe. Pero, por ahora, me voy. No está a la altura.

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