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La actualidad ¿manda?

Decidir qué se emite y qué no es una tarea de las más difíciles (y desagradecidas) de la televisión. No es fácil adivinar qué gustará a tu público y qué no, pero hay que hacerlo. Todo canal necesita una parrilla completa, equilibrada, coherente y sin huecos, una parrilla que marque unas rutinas que a veces hay que saltarse. Porque, como suele decirse, la actualidad manda. O hubo un tiempo en que lo hacía.

Entiendo que decidir si producir o no 'Acorralados' tiene que ser complicado. Hay que valorar muchas cosas y estar convencido de que la fuerte inversión se verá recompensada. Pero la actualidad es una inversión que ya está hecha en los equipos de informativos (y también de los magazines y tertulias) que ya tiene la cadena. Por eso, cuando la actualidad pide paso, me sorprende que no se le abra las puertas.

Ayer, a las 20:44 un tren descarrilaba a las puertas de Santiago de Compostela en la víspera del día grande de la ciudad y de la comunidad autónoma de Galicia (hoy, de hecho, es festivo). Veinticinco minutos más tarde, me enteré del accidente echando un vistazo a twitter antes de cenar, con fotografía incluida. No se podía entrever la gravedad del asunto, pero a la vista de las imágenes y teniendo en cuenta la fecha, se podía adivinar que tampoco sería un suceso leve.

A la hora del accidente, Cuatro y La sexta estaban con su informativo. Imposible que llegaran a tiempo, cierto, aunque todo el equipo sí estaba en su puesto de trabajo y, por tanto, disponible para reaccionar pronto. La 1 y Telecinco empezaron su informativo quince minutos después del descarrilamiento. Y aún así, no se detuvieron en la noticia (desconozco si llegaron a darla) y a la hora prevista la programación siguió su curso. Y así toda la noche. Faltaban poco menos de veinte minutos para la una de la mañana cuando tanto Telecinco como La sexta paralizaron la programación y emitieron sendos informativos especiales. Lo mismo hizo La 1 no mucho antes de las doce, después de 'Comando al sol' y antes de devolver la información al canal 24 horas y continuar con reposiciones de 'Comando actualidad'.

No te he hablado de Antena 3 porque, en esta ocasión, se encontraba en una situación especial, retransmitiendo un evento deportivo. Ciertamente, el evento carecía de repercusión, pero puedo entender que no se corte su retransmisión. No sería una decisión nada fácil. Aún así, la cadena sí reaccionó y los comentaristas del partido fueron informando periódicamente de los datos del siniestro. Al terminar, si bien la programación continuó con el cine que estaba programado, al menos sí se actualizó la información en dos pequeñas píldoras a modo de avances informativos. Escaso, sí, pero algo es algo.

Ciertamente el descarrilamiento ha sido una impactante tragedia, pero tampoco creo que deba paralizar el país. Por eso, tampoco vería necesario que cualquiera de estas cadenas generalistas dedicasen la noche a informar sobre la tragedia, pero sí creo que deberían haberlo hecho con más diligencia, interrumpiendo periódicamente la programación para actualizar datos y, entre otras cosas, colaborar en los llamamientos que se hacía hacia, por ejemplo, los donantes de sangre.

Pero más que quedarme en lo que podrían haber hecho y no hicieron los canales de televisión, hoy quería pararme a analizar contigo algunas circunstancias propias de nuestro audiovisual que ayer se pusieron en absoluta evidencia.

Si hubo un medio televisivo que ayer salió bien parado fue la Televisión de Galicia. Con la cadena totalmente volcada en la festividad, hasta con sus informativos trasladados a la plaza del Obradoiro, la noticia los pilló con el pié cambiado. Informaron en directo vía telefónica desde el lugar de los sucesos y la sorpresa se pudo ver en la cara del presentador cuando la reportera empezaba a hablar de muertos. Ella contaba hasta siete. La noticia era más importante de lo que habían previsto, pero era ya el final del informativo. Se despidieron y una media hora más tarde retomaron la información, ya desde plató, de forma ininterrumpida. Es innegable que cometieron errores. Algunas imágenes se veían terriblemente mal. Otras, mucho más nítidas, nos mostraban cadáveres que no debían haberse visto. Y también, de pronto y durante algunos momentos, parecieron animar a la audiencia a pensar que podría no tratarse de un accidente. Todo esto sobraba, pero todo lo demás fue tremendamente útil, con información a pié de calle, al momento, ejerciendo de servicio público y, más que centrándose en la carroña, ayudando a templar los ánimos haciéndonos conscientes de la situación. La reacción fue rápida y eficaz y esto pone en evidencia la importancia de lo proximidad. Las televisiones locales y regionales son muy importantes, especialmente en días como ayer.

TVG no fue la única en cubrir la noticia casi desde el momento. A nivel nacional también lo hicieron 13Tv e Intereconomía. Es cierto que, teniendo programas de debate en directo a esas horas, era prácticamente obligado hacerse eco de la noticia sería. Pero tampoco podemos negar su mérito, ya que se trata de canales muy pequeños y con pocos recursos. Todo lo contrario de lo que ocurre con los grandes grupos Atresmedia y Mediaset, que tienen los medios y un buen número de ventanas de exibición, pero que utilizan para emitir lo mismo en todas ellas. Esto evidencia que los canales de TDT de los grandes grupos son inútiles. No aportan, no ayudan y ni siquiera parecen ser válidos para ofrecer información en canales que no respetan sus propios productos y que constantemente cortan la emisión sin ninguna coherencia solo para ofrecer publicidad. Y sí, ellos emiten programas para vender publicidad, pero no es para esto para lo que nosotros les hemos concedido una licencia pública.

Un caso aparte es el de Televisión Española. Y no precisamente para mejor. El ente público ayer hizo un inmenso ridículo llegando tarde, mal y nunca a la información del accidente. Mientras TVG ya emitía imágenes del lugar del siniestro, en el canal 24 horas había un informativo grabado, cuando se supone que ellos deberían ser los primeros. Pero no, se les adelantaron hasta los medios internacionales. Pero no solo llegaron tarde, también llegaron mal, plagando de errores y confusión su información. Así, TVE emitía imágenes de otros accidentes ferroviarios sin aclarar que no se correspondían con el descarrilamiento de Santiago de Compostela. Un error tan básico como ridículo.

Seguro que tú también te preguntas cómo puede TVE, con sus más de cincuenta años de historia, caer tan bajo en una situación de crisis como la de ayer. Pues bien, a mí se me ocurren tres opciones. A) Los informativos de TVE están bajo el mando de personas incompetentes B) Los recortes de personal han afectado gravemente a la calidad C) Las dos anteriores son correctas.

La televisión es un negocio, no se puede negar, pero sigo sin poder entender el desprecio que ayer sufrió el suceso. Solo hace falta ver las cifras de audiencia para comprobar que ayer la información era rentable. El informativo especial en La 1 incrementó los espectadores del canal en un 50% respecto a 'Comando al sol'. El de La sexta subió en dos puntos en relación a los capítulos de Juego de Tronos. E incluso el de Telecinco marca datos mucho más brillantes que los de 'Hay una cosa que te quiero decir'. Y no solo eso. La información, pese a sus errores y carencias, llevó al canal 24h a liderar la audiencia de la TDT. Por no hablar del 44% marcado por TVG en Galicia (y con su página web caída en un principio y, posteriormente, emitiendo en directo para el resto del mundo).

Ayer la información era rentable. Y no solo eso. Las cadenas muchas veces se jactan de que ellas emiten lo que el público quiere ver. Ayer fue ejemplo de que no siempre así. Tú y yo, espectadores, decidimos dentro de lo que nos ofrecen. Ayer era árdua tarea enterarte de la última hora del accidente y, sin embargo, hace unos días era imposible encender la televisión sin enterarte de absolutamente todos los detalles del juicio de José Bretón (incluso con programas especiales en prime time), que no deja de ser un drama familiar en el que no deberíamos meternos más allá de que se haga justicia. Esto deja en evidencia que las televisiones tienen un rasero variable para decidir qué emiten y qué no. A qué le prestan atención y a qué no. Lo de ayer decidieron que no era importante y que no merecía nuestra atención. O eso o tenían ganas de irse a la cama porque hoy, salvo Telecinco, todos han variado su programación matinal centrándose en la tragedia, con presentadores in situ y un gran despliegue de medios que solo llegaba unas doce horas tarde.

La televisión es inmediata cuando quiere.

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