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La ¿mejor? liga del mundo

En dos días, vuelve el fútbol. Hay que ver cómo se le llena la boca a algunos diciendo que tenemos la mejor liga del mundo. Se sobreentiende que es de fútbol, ya que es el único deporte existente en este país más allá de la Fórmula 1 y de las motos, pero estos juegan campeonatos, no ligas.

El caso es que la frase, ser, es muy bonita. Queda muy bien. Pero día a día, temporada a temporada está cada vez más lejos de ser verdad. Y no, aquí no vengo a hablarte de fútbol. Primero, porque no me gusta. Segundo, porque el fútbol no es solo un deporte. Es un gran negocio y es un producto televisivo muy a tener en cuenta.

Pongo por delante que, al no ser un forofo del deporte, hay muchas cosas que se me escapan. Así, de la evolución de la Liga profesional de fútbol, o Liga BBVA (en adelante la Liga, para evitar el coñazo de la publicidad), sé lo justo. Y lo mismo me ocurre con la guerra de los derechos entre Prisa y Mediapro. Por eso intentaré pasar de puntillas por estos aspectos. Mi intención es centrarme en cómo de buena es nuestra liga para ser emitida en televisión. Y de lo que aquí te escribiré, buena parte es gracias al programa de la cadena SER 'Acento Robinson'.

Año tras año, el fútbol copa la práctica totalidad de las emisiones más vistas de la temporada. Según se va acercando el final de la Champions o, cada dos años, de la Eurocopa o el Mundial, las audiencias empiezan a subir y si España o algún equipo español logra llegar hasta esos últimos partidos, los audímetros se disparan. Eso sí, de lo que no hay duda es de que el éxito de audiencia en estas competiciones va ligado al éxito de "nuestros" equipos. Pero es solo en estas tres competiciones (a las que podemos sumar la Europa League, aunque más discreta). La Liga funciona distinto.

Como suele decirse, la Liga es un campeonato de regularidad. Premia al que mejor lo haga a lo largo de muchos partidos. Según otras competiciones ganan tensión a medida que se van pasando rondas, el interés de la Liga reside en su clasificación. El problema es que, de las diez últimas ligas, Barça y Real Madrid han ganado ocho. Además, todo apunta aque las próximas ligas también se las repartirán entre estos dos equipos. Por lo tanto, aquí el juego está más que reducido. Tenemos un duopolio que resta emoción a la competición.


Lo peor viene después, cuando nos fijamos en cómo se han desarrollado estas ligas que han ganado Barça y Madrid y vemos que la poca emoción que deja este bipartidismo se aniquila cuando uno de ellos se sitúa muy por encima del otro, con ligas "ganadas" casi incluso antes de llegar a mitad del torneo.

Pensemos en cualquier otro producto seriado. Si en nuestra serie favorita solo tuviese interés la trama de lucha entre nuestro protagonista bueno contra su antagonista mal, pero estos dos solo se encontrasen en dos capítulos al año, mientras el resto del curso se dedican a pasear por el campo... Estoy seguro de que tanto tú como yo dejaríamos de ver la serie, prefiriendo incluso ver 'Esposados'. Pues esto es la Liga: una competición falta de interés durante todo el año, salvo alguna cosa, que serían los dos enfrentamientos entre Real Madrid y Barça.

Ahora echemos cuentas. La liga son 38 jornadas (o capítulos). A diez partidos por jornada, suman, solo en primera, 380 partidos por temporada. De estos hemos dicho que son interesantes exactamente 2, es decir, solo el 0'55% de los enfrentamientos despiertan emoción. Si yo fuese la Liga, me preocuparía pero, en este caso, hablo de las televisiones y no me extraña que muchos directivos no consideren rentable la inversión en el fútbol "de regularidad". Aunque los precios caigan (porque tienen que caer), es muy difícil que salgan las cuentas más allá de los dos grandes derbis. Especialmente, cuando se han abierto otras opciones de deporte en televisión que sí son rentables.

 No hablo de otros deportes. Seguimos hablando de fútbol, pero no de fútbol entendido como la retransmisión de partidos, sino del seguimiento de todo el espectáculo que se monta alrededor. Abrieron la veda los Manolos de Deportes Cuatro (herederos del tímido pero magnífico trabajo de 'El día después' en Canal+). Después 'Punto Pelota' dio un paso más allá. Y, ahora, todos los movimientos parecen hacerse en dirección a copiar, imitar o reinventar estes programas de fútbol que serían grandes amigos del difunto 'Aquí hay tomate'. La clave está en que cosechan relativos éxitos de audiencia con un coste muy bajo, ínfimo si lo comparamos con los derechos de la Liga.


A diferencia de lo que ocurre con prácticamente todo lo que nos rodea, la televisión no puede reinventar el fútbol. Sin embargo, sí puede cambiar nuestros hábitos de consumirlo. Y lo está haciendo. La Liga BBVA, esa que se dice la mejor del mundo, quizás sí albergue a un altísimo porcentaje de los mejores jugadores que existen. Quizás también tenga a dos de los mejores equipos del mundo. Quizás tenga muchas cosas, pero no tiene emoción. Y sin emoción no hay interés.

Es una pescadilla que se muerde la cola. Los dos grandes acaparan la atención y, por tanto, la inversión. Ellos cobran más dinero que nadie y, por tanto, pueden comprar mejor equipo. Contra eso, nadie puede competir, así que siguen acaparando la atención y también el dinero. Dos clubes se enriquecen mientras todo el sistema del fútbol español se va desmoronando a sus piés, con equipos arruinados y con aficiones cuya máxima emoción es llegar a luchar por un tercer puesto para entrar en la Champions. Algo tiene que cambiar y buena parte de la solución puede estar en un reparto de los derechos televisivos que hagan de la Liga un producto mucho más atractivo y que no sea necesario que se financie exclusivamente solo en España, sino también vendiendo los derechos al resto del mundo, como si de una coproducción se tratase. Como decía el lema de Cuatro para aquella Eurocopa, "podemos". Nos falta el querer.

Eso sí, no nos olvidemos. Si la liga fuese una serie, solo con un par de capítulos de audiencia brillante, habría sido cancelada hace tiempo.

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