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Los derechos en internet

En las últimas semanas te he contado cómo llegan a España las series de EEUU y que empieza a haber alternativas al dominio de las majors americanas. Pero a ti como espectador esto te da igual. Tú lo que quieres es verlas. Incluso vas más allá. Quieres verlas cuando tú quieras y no necesariamente cuando la cadena la programe.

Es indudable que el consumo de series en internet es imparable y las cadenas y productores son perfectamente conscientes de ello. Es por eso que, cuando una cadena compra una serie, ya no basta con adquirir los derechos de emisión. Ahora es necesario también negociar los derechos para internet, para que tu emisión online no se vaya a negro y tu página web se quede coja.  Las cadenas deben negociar dos derechos: el simulcast y el catch up.

El simulcast, el derecho a emitir por internet la señal en directo, es el derecho más básico de todos y, aún así, hay quien se resiste. Por ejemplo, los productores de 'Los Simpsons' se niegan a venderlo. Por eso la emisión de Antena 3 en internet se vaya a negro cuando empiezan los capítulos.

Muy pegado a esto va el catch up on demand, el derecho a colgar la serie en tu web para que cualquiera pueda verla después de su emisión en la cadena.

Sencillo, ¿no? Nada más lejos de la realidad. Partiendo de que la cadena ha comprado el derecho de catch up de una serie, tiene que empezar a negociar otro elemento básico: el tiempo de emisión online, cuánto tiempo estará cada capítulo en la web a disposición de todo el mundo.

¿Hemos acabado? Ni de lejos. Habiendo marcado fechas, queda todo un torrente de matices que es necesario acordar. Por ejemplo, la disponibilidad de la versión orginal y la posibilidad de subtítulos. Sí, son derechos que se compran a mayores (y que muchos productores quieren reservarse como valor añadido para el DVD, por lo que no los venden).

También se negocia la publicidad, que la cadena pueda colocar o no anuncios en el vídeo en internet e incluso existe un modelo de negocio en el que se hace un reparto de ingresos por publicidad entre la cadena y el estudio (Fox y Disney lo hacen con cierta frecuencia).

Hay productores que incluso prohiben que sus capítulos se puedan "embeber", por lo que la cadena también tiene que negociar para que los vídeos puedan colgarse en webs de terceros (aunque estén alojados en la suya). Incluso es necesario negociar en qué soportes se va a poder ver: ordenador, móvil, tableta...

Y todo esto con una serie de exigencias técnicas de seguridad para evitar el pirateo y para garantizar que se cumplan protocolos de compatibilidad entre dispositivos y contenidos.

Todo esto para traer una serie extrajera a nuestro país y poder colgarla en internet. Pero hay más. Y es que hasta ahora te he obviado uno de los derechos más básicos (tanto, que cae de cajón): la geolocalización. Cuando una cadena compra una serie, la compra para su territorio. Obvio. Por lo tanto, solo puede estar accesible en internet para ese territorio. Lo más sorprendente es que esto también se aplica a formatos de entretenimiento.

Cuando una cadena compra un formato extranjero para adaptarlo a España en ocasiones también se enfrenta a estas restricciones de geolocalización. Por ejemplo, 'La Voz' de España solo se puede ver desde nuestro país y nosotros no podemos ver versiones de este programa en otros países (a través de cauces legales, claro).

Coincidirás conmigo en que la negociación de los derechos es un verdadero lío, pero es también algo fundamental para que las series lleguen a nosotros cuando queremos y como queremos. Somos usuarios del siglo XXI y exigimos servicios del s. XXI.

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